El ruido ensordecedor me hace daño, ¿soy el único?
Desde hace tiempo contemplo horrorizado las siguientes cosas:
No soy capaz de soportar el nivel de decibelios de ninguna discoteca.
A menudo no puedo soportar el nivel de ruido de los sistemas de sonido de algunos conciertos. Me encanta el Grupo pero mis tímpanos no pueden.
El nivel, el volumen al que habla la gente me duele y les pido que bajen el tono.
No soporto a los niños maleducados que gritan de forma irracional y castigan su aparato fonador de forma irrecuperable.
En muchos programas de televisión la gente grita sin parar, los niños lo imitan y eso les hace gritar sin parar, los padres discuten y gritan sin parar, la gente te habla muy alto, invade tu espacio vital y piensan que cuanto más gritan más razón van a tener.
Algunos Restaurantes tienen unas condiciones de sonoridad tan precarias que si comen o cenan un determinado número de mesas el ruido de todas las conversaciones hace la que sepan mal los alimentos.
Cuando comento esto en determinadas circunstancias y ante ciertos grupos de personas que gritan me dicen que soy un exagerado.
Los niveles sonoros de muchos canales de televisión son un desastre, las grabaciones de muchos programas son un desastre. Añaden música de fondo que no es melodía sino ruido. El nivel de la voz del narrador está bajo y la banda sonora de música tunda, tunda, tunda, tunda es insorportable. Si subes el nivel para escuchar la voz, la música lo ahoga todo y si bajas el nivel no puedes entender.
El nivel de ruido de las atracciones de las Ferias de los pueblos puede que me lleve a cometer un asesinato porque están matando los tímpanos de la gente menuda y no hay derecho a eso.
Me siento algo sólo frente a esta locura generalizada.
Por favor:
¿Estoy sólo?, ¿Me sucede sólo a mi?, ¿Hay alguien más que tenga una sensación parecida de que todos están sordos y no les molesta todo esto?
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Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices.Yo tampoco puedo soportar el ruido ensordecedor en la tele, cine, conciertos y muchos restaurantes. Es insoportable, estamos en una sociedad que la mayoria de la gente se va a quedar sorda, si no lo está ya.
El otro día estuve en un restaurante que me dieron ganas de irme de los chillidos de la mesa de enfrente. No sé si es cuestión de educación o que las personas se han quedado sordas y no escuchan sus propios gritos porque sino no tiene explicación.
No, Jesús, no eres el único.
Yo hace años que no entro en discotecas ni asisto a conciertos que usen amplificadores, pero me siento totalmente identificado con el resto de ejemplos de los que tú también te quejas.
Vivimos en ciudades urgentes (al menos por Madrid), donde los sonidos nos recuerdan la urgencia de la vida en ellas.
El sonido del semáforo compite con el ruido del tráfico adyacente, la urgente sirena de la ambulancia con los cláxones de los coches que la preceden en el atasco, tu voz con la de las decenas de comensales con los que compartes restaurante de comida urgente, el tren del metro atruena reverberante al entrar en la estación (donde no tienes escapatoria), para recordar luego con su atronador pitido de puertas a los rezagados la urgencia de montar antes de que se cierren…
Me parece que este es un mal endémico de dificil solución, tan difícil como la de pelear contra el exceso del tráfico urbano. Forma parte de nuestras vidas.
Afortunadamente, leer tu post plantea una esperanza: a lo mejor no nos conformamos y está cerca el momento en comencemos a exigirNOS respeto sonoro.
Yo también me siento identificada en muchos aspectos, lo de las discotecas puede que llegue a soportarlo, en cierto modo estoy “en la edad de ir a una discoteca” pero aún así me molesta, que la gente grite y la televisión también, verdades como templos.
Una sabia profesora hizo un comentario parecido en clase, diciendo que si una persona de la edad media la teletransportaran a nuestra era, acabaría sordo… pero le di vueltas al comentario y llegué a la conclusión de que si a una persona de nuestra era la teletransportan a la edad media, se quedaría sin olfato… ¿cuál será el siguiente sentido al que machacaremos?
Muchas gracias por vuestros comentarios, me hace sentirme mucho mejor. No soy el único.
Por cierto Injaki, tu forma de escribir es maravillosamente poética me recuerda mucho a versos concretos de un poema de mi admirado Miguel Ángel Velasco.
En su Poema: “A un Daltónico”, decía:
…Si como tu pudiera oir el dolor del semáforo,
podría decir llora este rojo sauce sobre marzo
y nadie conmovido traería pañuelos ni doctores.
Podría decir verdes hematíes alimentan el sueño del vampiro
y nadie asustado esgrimiría candelabros de plata…
Totalmente de acuerdo yo y mi novia Lorena.
Sonido de fondo de la televisión mucho más alto que las voces ( es lo normal )
Hay gente que parece un subwoofer hablando y otros a los que no se nos oye porque parece que el sonido se lo lleva el viento.
Yo trabajo de teleoperador y es una burrada; estoy siempre planteándome cambiar de trabajo y mientras no lo hago intento trabajar en el rincón más perdido de la sala de trabajo para no desgañitarme ni quedarme sordo.
Que maravilla Manuel tu también estás en nuestra legión de gente con capacidad auditiva que nos vemos rodeados de gente que no escucha bien y grita o que escucha perfectamente y grita también, que tanto monta, monta tanto.
Otro capítulo aparte merece los técnicos de sonido que ponen música o sintonia a las imágenes de los programas de televisión. Chico, yo no lo entiendo y mi esposa tampoco.
Felicito a Lorena por estar también en el grupo.
Un saludo cordial.
Jesús.
Te estás haciendo viejo amigo Jesús, los años no pasan en balde…
Un Saludo
Hola Enrique, creo que tienes razón: me estoy haciendo viejo pero además de que eso es cierto también existe un problema con el tema del ruido, creo que un problema grave de verdad.
Habrá que dar tiempo al tiempo para ver el % de la población que resulta afectada en su capacidad auditiva.
Creo que la edad hace que cada vez se haga uno más sensible a lo que nos rodea, no sólo al ruido, seguro que también te fectan muchas más cosas que antes no lo hacían. En general, creo que nos exponemos al ruido que nos apetece, por eso si vamos a una discoteca, vamos a encontrar ruido, si vamos a un bar, encontraremos ruido, si pasamos por al lado de una obra, también habrá ruido…